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La Virtud
En occidente el apostolado es hecho principalmente por la acción
de los Santos que se distinguen más por su intensa espiritualidad
y por las obras de misericordia, como curar los pacientes, educar
la juventud, aliviar las necesidades de la pobre gente.
Diferente es la tradición oriental donde se
alcanza la perfección no solamente con las obras, pero a través
de una continua y constante búsqueda interior de Dios siguiendo el concepto
que salvando el alma salva el mundo.
El monje oriental no tiene deberes pastorales, su
ejemplo es amplificar el concepto general con la vocación, la
vida del asceta, los ruegos, las penitencias y con la práctica heroica
de la virtud.
El monje por lo tanto tiene que quedar junto al pueblo
cristiano, no materialmente, sino espiritualmente para enseñarles el
camino hacia la perfección por medio del que se puede alcanzar al Padre
Celeste.
No es por lo tanto el asceta que va hacia el mundo,
pero son los hombres que van hacia él para recibir consejos de el ejemplos,
mejorar, edificar, para conseguir beneficios materiales y espirituales y gracias
a los regalos divinos qué son solamente de quién realmente le
consagra a Dios.
El ermitaño vive completamente separado por
el mundo porque las pasiones, los pecados y las imperfecciones de los hombres
pueden impedir el asceta en la suya absoluta búsqueda de perfección.
Luego la soledad se convierte en el medio por el que el asceta en fuga del
mundo encuentra la paz interior y la perfecta unión con Dios.
Pero en su vida San Charbel no se ha limitado
a hacer todo esto, él ha vivido de modo heroico los votos que pronunció desde
el primer momento de su ordenación.
Ciertamente también él habrá sentido la llamada
de los sentidos y habrá luchado para conservar su pureza.
Los Padres del desierto dijeron a propósito de los pensamientos
impuros "si no tienes pensamientos de tal naturaleza eres un
hombre sin esperanza; en efecto si no tienes pensamientos de tal
naturaleza es el señal que tú cumples acciones."
No podemos saber ciertamente si Charbel haya padecido
violentes tentaciones, pero sabemos que él hizo de todo para evitarlas.
Se rechazó de hablar con las mujeres y también fue excluida de
su vida su familia y evitó de encontrarla sobre el camino. Las mujeres
que vivieron alrededor del convento sabían que el Santo no agradecía
su presencia y colaboraron tratando de no encontrarlo o escondiéndose
a su pasar.
También en la pobreza San Charbel fue muy rígido, él
no poseía absolutamente nada y nada pidió, no quiso tampoco tocar
el dinero y cuando alguien le dejó una limosna, llamó a un cofrade
suyo para que tomara el dinero y los entregara al Superior. Se cuenta que un
día el Superior viéndolo con la saya rota y en malas condiciones
le dijo de ir dal hermano sastre para coser una nueva; Charbel contestó que
aquel vestido por él estaba bien y para hacer vestir a Charbel un nuevo
vestido el Superior fue obligado a ordenárselo.
La obediencia fue seguramente la virtud heroica más
impactante del Santo, él obedeció sin discutir a cualquier orden
recibido y no sólo de sus superiores, también de los cofrades
y de los mismos obreros del monasterio. Todos, pudieron mandar a Padre Charbel. Él
también cuando fue un Mónaco anciano y no pudo desarrollar determinadas
tareas, pidió de no ser dispensado y eligió los trabajos más
humildes y pesados. Luego Padre Charbel, lavó los platos, limpió los
suelos, ayudó los criados del monasterio en los trabajos menos satisfactorios.
Todo esto demuestra la humildad del Santo, que a pesar
de ser una persona docta y inteligente en muchas ocasiones rechazó importantes
encargos que su Orden quiso otorgarle, siempre diciendo que existían
muchas personas mejores que el para desarrollar tales tareas.
Todo cuanto hemos escrito hasta este momento podría
aparecer exagerado, pero no tenemos que olvidar cuanto hemos dicho sobre la
tradición oriental y que el asceta tiene que alcanzar la perfección
si quiere encontrar a Dios. Por esto solamente los Santos, por su fe conocen
cual es la exacta medida y ellos ven los más pequeños insignificantes
detalles porque saben que sólo así podrán adquirir la
salvación eterna.
Oración
Señor te pedimos que nos concedas el espíritu de oración,
humildad y penitencia que concediste al monje libanés san
Charbel Makhluf, para que te sirvamos con ferviente corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Oración
¡Oh! Santo Venerado. Tú, que pasaste tú vida
en la soledad, en una ermita humilde y retirada. Que no pensaste
en el mundo ni en sus goces. Que ahora estas sentado a la diestra
de Dios Padre. Te pedimos que intercedas por nosotros, para que El
nos extienda su bendita mano y nos socorra. Ilumine nuestra mente.
Aumente nuestra fe. Fortifique nuestra voluntad para proseguir nuestras
oraciones y súplicas ante ti y todos los santos.
¡Oh Santo Charbel! Que por tú poderosa intercesión,
Dios Padre hace milagros y realiza prodigios sobrenaturales. Que
cura a los enfermos y devuelve la razón a los perturbados.
Que devuelve la vista a los ciegos y el movimiento a los paralíticos.
Dios Padre Todopoderoso, míranos con piedad, otórganos
las gracias que te imploramos, por la poderosa intercesión
de San Charbel, (Aquí hacer la(s) petición(es) ...)
y ayúdanos para hacer el bien y evitar el mal.
Pedimos tú intercesión en todos los momentos, sobre
todo en la hora de nuestra muerte, Amén.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria ...)
San Charbel ruega por nosotros, Amén.
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